
El mar o la mar como solía llamarla el brujo de ‘Otraparte’, es como la mujer, misteriosa e impredecible, que se le puede amar, pero a la que siempre hay que respetar. Los naufragios son recordatorios de su gran poder, sin embargo, nos ha enseñado a observar y seguir normas que nos permiten prever estos acontecimientos.








Eminentísimo señor Cardenal: p












