¿Por qué queremos que nos vean? La pregunta parece sencilla hasta que uno empieza a mirar con cuidado lo que hacemos todos los días. Publicamos una foto, contamos dónde estamos, compartimos una opinión, mostramos un logro, una tristeza o una comida. A veces decimos que lo hacemos “porque sí”, pero casi nunca es solo eso.





En unas islas donde la insularidad acentúa cada carencia, la brecha con el continente es una condena de vulnerabilidad. La crisis en los pasillos del Hospital Departamental Clarence Lynd Newball desbordó los debates técnicos y las excusas financieras. Hoy en San Andrés, el quiebre de la salud pública no se discute en balances administrativos, sino en tragedias humanas.
















